El reino de mi mundo

viernes, 9 de diciembre de 2016

La llegada al mundo

Esa dama de vientre hinchado, como no sabía lo que significa ingenuidad, dedico su vida a confiar en ese interior materno donde uno siente la paz y el cariño externo. Algo arcaico para el hombre que no comprende cuando se llega adulto. Cosas de niños.
Y entonces su existencia externa comenzó. Vino al mundo desde el vientre de su madre, llorando lo mínimo indispensable para no causar molestias. Su separación de lazo (cordón de ambas generaciones que mantenía unidos en una cadena de oración del niño Jesús), por fin fue cercenado. Ella no dijo nada. Era una recién nacida. Y los recién nacidos no dicen mucho mas que un pequeño alarido, ella no dijo nada. No quería causar molestias. Luego sin mas que pronunciar, abrió los ojos color café al mundo real. Caras de felicidad que la pequeña no entendía de terceros que asistieron al evento. En un primer momento reconoció a quien sería la mujer que cuidaría de ella para siempre, que con un puñado de sus últimas fuerzas que aún le quedaban desde ese doloroso impulso del parto lanzó, y tomo en abrazo fraternal a la bendición. Y así nuestra querida, recibió su primera prueba de cariño, "el abrazo". La madre casi desvanecida, no se daba por vencida, por fin se veían cara a cara, aunque el dolor y el cansancio eran una prueba mortal. Pero la fuerzas salen de donde uno no imagina. Son un poder oculto que solo las madres pueden tener. Se dice que esas son las fuerzas que nunca nadie en la ciencia pudo descifrar de donde vienen, o son un milagro de Dios según nuestra sagrada teología. La bendición se incomodo un instante, hasta que el calor de ese ser, llamado madre, hizo fusión con ella, mientras de atrás, no muy alejado entonces, una parte de su otro ser acariciaba esa diminuta cintura, hecha de carne y hueso, desde su cabecita, que estaba recién formada hasta el último eslabón de la cadena de vertebras que todavía no quería terminar su proceso. Y también se unió al llamado que conocemos y cuyo nombre damos como "familia". Ahora el retoño había aprendido como mandato inexorable los primeros pasos que nos regala el amor con ese abrazo y con esos integrantes que serían sus guías en adelante tomando sus manos de cinco dedos que lentamente movía al sonido del cansancio. Estos eran sus primeras sapiencias en la tierra, había un camino largo todavía por seguir donde aprendería muchos otros sentimientos que tienen que ver con la alegría, la tristeza y esos manojos que la vida nos pone en la rueda. Pero por hoy es suficiente. Hoy ha sido un día duro. Primer día en el planeta y se desvaneció en un pequeño recoveco del espacio de los sueños. El primero en el mundo real. Que será? que estará soñando ? solo un bebe lo puede saber

                                             Diego Leandro Couselo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario