El reino de mi mundo

sábado, 3 de junio de 2017

El que escucha

 
Y lo cierto es que un día sin querer se dio cuenta que para las malas cuestiones que le planteaban los terceros estaba presente en carne y mente, pero nunca supo porque lo estaba. El solo estaba. Escuchaba atentamente cada palabra hasta convertirse en uno de esos que presta sus sentidos a quien lo precise. Jamás supo la razón solo oía y reflexionaba un instante para dar un respuesta certera de la situación. Pero nunca lo supo. El solo estaba para sacar de los laberintos de problemas a las almas en pena. Para percibir ese dolor. Quizás ese era el destino de quien escucha. Tarde o temprano lo supo. No obstante recibía ese sufrimiento ajeno como propio .Lo guardaba en su interior como una maleta de papeles viejos. Se dio cuenta así que ese era su motivo para seguir en un mundo de desolación donde todos precisan unas palabras de aliento. De todas formas estaba un tanto cansado de ese empréstito que los dioses le habían otorgado. Escuchaba sin ser escuchado y su padecer no era otra cosa que una resignación. Decidió entonces abandonar. Al tiempo miles y miles de masas de oprimidos comenzaron a tocar su puerta. Reclamando con los gritos que eran incesantes, y no aguanto y se escapo. Intento esconderse en lo más oscuro del planeta para no ser molestado. Igual era imposible huir, el propio pecho lo oprimía por actuar con egoísmo y es que cuando se tiene una misión no hay mas razón que cumplirla. El dolor lo consumía en todas sus entrañas. Día y noche pesadillas lo atormentaban. Quien escucha el desconsuelo de otros, mal lo padece. Y la realidad es que no había sustituto. No cualquiera podía realizar ese trabajo. Entonces se vió obligado a volver y vagar por siempre con ese don o mejor dicho condena. Condena digo, no por el hecho de escuchar sino por la cuestión de que ese que escucha jamás será escuchado. 
 
  Diego Leandro Couselo

No hay comentarios:

Publicar un comentario